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La de La Tenada es una historia de caminos. La de los senderos diarios de las ovejas y del pastor que vivieron en la casa años atrás, la del Camino de Santiago en Burgos, a ocho kilómetros, e incluso la de nuestro camino personal si decidimos llegarnos a pie hasta los yacimientos de Atapuerca, campo a través en un par de horas, para descubrir la protohistoria de la Humanidad. Lo cierto es que en La Tenada, un hotelito de capricho con sólo tres habitaciones, y en Carcedo de Burgos, el pueblo que nos acoge, nos sentimos más humanos, y especiales, y mimados. Con estos desayunos con género autóctono, estos baños diseñados con acierto por Carmen y Paco, padres de La Tenada, que disfrutan contagiando el cariño por estas tierras casi machadianas, Campos de Castilla a fin de cuentas. Esta es tierra de morcillas de arroz, de vinos del Duero y de huella del Cid y de los fieles de Santiago. Tierra de rebaños. Nos cuesta imaginar al ganado en esta Casa que nos acoge, y es que la transformación de la pequeña finca ha sido enorme, y agraciada, con materiales nobles, baños de diseño, lencería fina. Una mezcla afortunada de tradición, vanguardia, nuevas tecnologías y naturaleza. El Jardín, El Nido y Los Lilos son nuestras tres habitaciones. La primera con ducha de lluvia, la segunda con bañera de época y baño turco, la tercera con preciosa cama de dosel. Uno sabe que las probará todas, convencido de volver.